martes, 23 de diciembre de 2014

Ignorancia voluntaria

La ignorancia voluntaria es el hecho de no querer saber algo a propósito, o simplemente elegir creer en lo que nos dicen sin hacer más averiguaciones. Esta ignorancia voluntaria es una pieza fundamental en el funcionamiento del sistema de consumo actual. Elegimos no saber que hay detrás de todo lo que consumimos para poder seguir consumiendo sin preocupaciones. Basta una buena presentación y una linda publicidad para que decidamos consumir algo. Pero nos equivocamos al creer en lo que nos dicen sin hacernos preguntas. Hay muchas corporaciones que a fuerza de publicidad lograron que millones de personas crean en sus productos, y los paguen bien caros. Desde una coca cola con sus elevadísimas cantidades de azúcar hasta una camiseta de fútbol hecha por un niño en China la cual pagamos una fortuna. No nos importa que tenga la gaseosa mientras sea rica o quién hizo la camiseta mientras nos quede bonita. Simplemente compramos y no preguntamos porque así es como el sistema que nos tiene en su bolsillo nos manda. Y cuando alguien cercano a nosotros empieza a cuestionarse lo descalificamos porque no queremos escuchar nada que perjudique nuestro consumir diario. Suiza es un claro ejemplo de una sociedad que vive plenamente la ignorancia voluntaria, porque es un país donde la gente no ensucia las calles, no hay robos, y todo funciona como esta planeado. Sin embargo, Suiza no solo es un país rico por la venta de relojes y chocolates, sino que es donde gran parte del dinero sucio del mundo es alojado y en secreto. Un secreto que a ningún suizo le gusta escuchar.

La energia del cuerpo

El cuerpo humano cuenta con cierta cantidad de energía, que en cada uno es diferente. Lo que es igual para todos, es el hecho de que nuestra energía se genera y administra a través de la conciencia. Somos seres de energía consciente, aunque no seamos conscientes de esto. Uno puede hacer un gasto mas grande de energía sentado en una computadora que corriendo por el parque. Para tener una buena cantidad de energía disponible necesitamos tener claridad mental, claridad para no malgastar energía en cosas inútiles. La claridad mental se logra con disciplina: para comer, para elegir que hacer cada día, para hablar, para hacer lo mejor posible cada cosa que se hace. Pero la disciplina más importante es la que hay que tener para seguir los impulsos de vida que nos atraviesan y proponen una vida ideal para cada uno. Cada uno tiene impulsos diferentes pero todos los tenemos. Para poder escucharlos hay que tener disciplina, sentarse a escucharlos, limpiar nuestra mente, llevarla al vacío para así poder llenarla sin prejuicios ni dudas. Y si uno se toma la vida como un sueño, en la idea de que lo “peor” que nos puede pasar es despertarnos en una cama. Si realmente creemos que la muerte no es mas que un despertar, la vida puede tomarse de una manera mas sana, sin enojos, sin tristeza, sin sufrimientos, y tantas cosas que en un sueño, conciente de que se esta soñando, no tendrían sentido. En los sueños uno no pierde tiempo mirando televisión, ni pasa horas en una oficina para juntar dinero. Por lo general en un sueño uno vive sensaciones extremas, muchas veces mágicas y de apariencia irreal. La vida puede ser lo mismo, y lo mas cómico de todo es que si uno se la toma así realmente las cosas, como en los sueños, se obtienen sin el menor esfuerzo y en el momento justo. La vida también puede ser una pesadilla, y hay veces que tiene que ver mucho en esto razones externas. Para mi, una pesadilla se diferencia de un sueño mas que nada por la repetición. En las pesadillas uno se queda atrancado en un lugar donde algo se repite constantemente y uno ocupa su cabeza en ello sin poder hacer nada para cambiarlo. Esa repetición se transforma en pesadilla, en un sueño del que no somos dueños, un sueño que no elegimos. Pero si uno toma conciencia y empieza a hacerse cargo de su propio sueño, puede moldearlo a su medida, compartiendo todo, que no es mas que nada. Apuntar la energía para hacer todo lo posible para empezar a tener conciencia de ser, conciencia de que estamos de paso y que todo esto pasa y lo mejor que uno puede hacer es vivir consciente de esto.

El Miedo

El miedo nos gobierna, no solo influye en la mayoría de decisiones importantes que tomamos en nuestra vida, sino que nos genera ansiedad, angustia, sufrimiento y tantas otras emociones negativas para nuestra vida. Para mi tener miedo es una decisión personal en la mayoría de veces que lo sentimos. El miedo solo es real cuando nos está sucediendo algo en este instante, si nos apuntan con un arma es probable que sintamos un miedo real, un estado de alerta absoluto en nuestro cuerpo. Pero casi siempre el miedo es una creación de nuestra mente y eso no nos deja ser felices. Por miedo a cosas que supuestamente pueden pasar, y que por lo general nunca nos pasan, perdemos tiempo, energía y dejamos de disfrutar el presente. Por miedo pagamos un seguro por nuestras cosas materiales, olvidando que las cosas materiales no existen realmente y que si confiamos en la providencia, jamás nos va a faltar. Por miedo pagamos por medicina prepaga y nos olvidamos que la salud del cuerpo depende directamente de cuanto caso le estemos haciendo a nuestra conciencia, de cómo estemos vibrando. Y no es casualidad que nos metan miedo por los medios de comunicación, una sociedad con miedo esta insatisfecha y entonces consume mas para poder llenar ese vacío sin fondo que solo se llena con la falta de miedo. Sin miedo a nada somos felices, y se puede ser feliz. ¿Por qué tenemos miedo? Porque pensamos más allá de este momento. Si simplemente vivimos con intensidad el segundo en el que estamos, sin pensar en el pasado o el futuro, el miedo deja de existir. Salvo que este en peligro nuestra vida ahora, pero estas situaciones son para la mayoría de nosotros, muy pocas o ninguna en los años que pasamos en la tierra. Sin embargo, por miedo a algo que no existe dejamos de lado nuestros sueños, eso que sabemos que tenemos que hacer pero no nos animamos. Las generaciones anteriores a la nuestra también tenían miedo, entonces eso es lo que heredamos, y sin darnos cuenta, al tener miedo vibramos bajo. Y cuando la masa de gente vibra bajo y con miedo, las cosas que nos dan miedo terminan sucediendo, porque eso es lo que estamos esperando. Si pago por un seguro medico, inconsciente o conscientemente quiero que me pase algo que justifique ese gasto, o directamente voy al médico solo para que me revise. Pero desde el momento que pagamos por si se deteriora nuestra salud, estamos invitando a que nos pase algo malo. Porque la salud del cuerpo es un reflejo de nuestra conciencia, o lo que algunos llaman alma. Si estamos guardando algo que queremos decir o si no aceptamos lo que nos toca vivir nos enfermamos. Si negamos lo que nos pasa nos negamos a la vida, y si nuestra alma se niega a la vida nuestro cuerpo lo asimila. Cuando estamos inmersos en una situación de vida que no nos agrada tenemos varias opciones: negarla, cambiarla, huir de ella o aceptarla. Cuando la negamos es cuando sufrimos, o nos enojamos o nos deprimimos, porque no estamos aceptando que lo que pasa es lo que es. Hay veces en que podemos cambiarla, y no lo hacemos, pero si esta a nuestro alcance tenemos que hacerlo. Cuando no podemos cambiarla, podemos huir de ella, pero es una forma de no hacerse cargo de lo que nos toca vivir, aunque en casos  extremos es entendible, como huir de una guerra. Pero la clave en la mayoría de las situaciones que nos desagradan es aceptar lo que es sucede tal cual es. Desde perder un colectivo hasta la muerte de un ser querido. La aceptación es la clave para poder vivir enteramente el presente sin dejar lugar a los pensamientos negativos, ya que estos no van a solucionar nada. El que acepta lo que le toca vivir es la persona madura, la que se hace cargo ante todo de lo que le sucede. Si utilizamos mucho tiempo de nuestro día para recordar lo que vivimos o pensar en lo que haremos, es porque no tenemos conexión con el presente, y siempre lo que pasó o lo que pasará es mejor. Y así vivimos un presente que no existe, que simplemente es una eterna espera de lo que vendrá o un constante recuerdo de lo que fue. No se puede vivir nada fuera del ahora, sino es ahora ya no es. Gastamos fortunas, tiempo planeando, para lograr pequeños ratos de presente, de esos momentos en que somos plenos: un recital de música, unas vacaciones en la playa o un partido de fútbol. Pequeños momentos de ahora que compramos después de resignar cantidades enormes de presente. Pero todos esos ratos de plenitud se acaban, y entonces resignamos nuevamente días y días sin vivir el presente plenamente para comprar otro rato de ahora. Gastamos fortunas en cosas que no necesitamos pero que nos brindar un pequeño rato de presente pleno. Lo que no estamos viendo, es que ese presente pleno existe mas allá de todas estas cosas, uno puede estar plenamente disfrutando del ahora sin necesidad de incentivos externos.  Si esto suena imposible es porque nuestro ego nos esta dominando, en este momento no somos conciencia, sino que nuestra mente nos gobierna en lugar de ser una herramienta mas de nuestra conciencia. La mente es la que tiene miedo, la conciencia no. La mente va a morir junto con el cuerpo, por eso nuestro ego nos pide que acumulemos cosas en esta vida, que nos preocupemos por nuestra salud corporal antes de la espiritual. El ego hace que busquemos satisfacciones superficiales, nos distrae y no nos deja ser libres. Cuando me refiero a ser libres, me refiero a ser pura conciencia, que es lo que vamos a volver a ser cuando dejemos el cuerpo. El miedo no existe sino queremos que exista. Para tener miedo hay que estar pensando en algo que nos de miedo. ¿Te está sucediendo algo que realmente te haga tener miedo en este momento? Sin pensar la respuesta seguramente sea no. Ahora si nos ponemos a pensar en lo que vimos en televisión ayer, o lo que nos contaron el otro día, o traemos a la mente cualquier pensamiento negativo puede que aparezca algo de miedo. Está es una buena forma de darse cuenta que el miedo no existe, sino que necesita que nosotros lo traigamos a nuestra mente. Todo esto radica en que nos olvidamos que esta vida es solo un momento dentro de la eternidad en la que estamos sumergidos. Que este cuerpo es solo una forma que tomamos por un pequeño lapso de tiempo. Si realmente vislumbráramos la realidad de lo que somos, el miedo no sería mas que una anécdota de tiempos pasados, aunque probablemente en ese momento,  no vamos a pensar más en él porque vamos a estar viviendo plenamente el presente. 

El Camino

Todas las personas que experimentaron una situación extrema, es decir, donde su vida o la de algún ser cercano corría riesgo, entenderán si digo que las cosas materiales no valen nada. Por lo general en ese tipo de situaciones hacemos una escala de valores que no es demasiado similar a la diaria, ya que al vernos en peligro lo único que importa es estar bien y vivo. A una persona que le dieron días de vida no creo que le importe si el cartero le entrega tarde ese maravilloso objeto comprado por internet ni creo que un suicida en el aire se ponga mal al divisar desde su vuelo como le roban el stereo del auto, es decir, lo material pierde valor cuando nuestro “yo” orgánico se ve en riesgo de ser abandonado por nuestro “yo” espiritual. Cuando nuestro “yo” de carne ve que está cerca de empezar a descomponerse se olvida de los placeres y los lujos, porque se da cuenta que en realidad el “yo” que importaba en el asunto era el otro, el inorgánico. Vivimos olvidándonos que cada segundo puede ser el último, y esto no es ser fatalista, porque mueren todos los días personas de todas las edades. Si uno realmente esta convencido que la conciencia trasciende lo orgánico y continúa existiendo después de lo que conocemos por “vida”, debería poder vivir la vida con plena tranquilidad y dando lo mejor de sí para el bienestar de los demás. Con los demás me refiero a todas aquellas personas que la vida nos pone en el camino, y con dar lo mejor por ellos no solo me refiero a dar una ayuda material, sino que también brindar una versión plena de uno mismo. En algunos casos puede ser decir unas palabras de aliento, en otros una simple mirada a los ojos y hay veces que hay que compartir el techo con un extraño. No me caben dudas de que si todos viviéramos así, la tierra sería un lugar muy diferente. Dar todo lo que uno tiene también significa recibir todo lo que uno necesita en el momento que lo necesita. Es decir que, si uno se ocupa de dar no debe preocuparse por lo que quiere tener. Primero porque naturalmente uno deja de querer cuando empieza a dar todo, querer cosas en un mundo donde lo mejor que le puede a uno pasar es dar, suena un poco ridículo. Entonces, si uno da, sin esperar nada recibe todo, y todo es exactamente lo que uno necesita, no lo que se quiere ni lo que anhela, sino simplemente lo que necesita. Si en cambio, uno se preocupa por tener lo que quiere, probablemente no reciba lo que necesita, ni tampoco lo van a recibir las personas que se crucen él o ella. Si uno utiliza su tiempo para conseguir cosas materiales utiliza su tiempo en vano, porque las cosas materiales que uno realmente necesita, llegan solas si se confía en que van a llegar. Pero uno no puede saber que es lo que le va a llegar, porque por general los humanos confundimos lo que necesitamos con lo que nos dicen que necesitamos o por lo que creemos que necesitamos. La vida puede ser muy fácil de vivir si uno simplemente acepta las cosas que le suceden como lo que uno necesita en ese momento. Lo que necesitamos puede ser millones de cosas desde un golpe en la cabeza  o ganarnos una rifa hasta que nuestro cuerpo muera. Pero las cosas no funcionan si uno se queda sentado en la puerta de su casa esperando que le llueva comida, para empezar no hay que olvidarse de dar, no solo cosas sino todo nuestro ser. Suena difícil y  es difícil, pero a medida que uno lo práctica resulta cada vez más sencillo. En este camino, hay varios “peligros” o tentaciones que debemos esquivar, sean materiales o no. Las cosas materiales pasaron a ser la gran distracción de la actualidad, el creer que vamos a estar mejor teniendo más o mejores cosas, el consumo es el ídolo que se adora en estos tiempos. Siempre queremos algo más, todo para callar a ese “yo” espiritual que nos pide que le brindemos nuestra energía en lugar de gastarla en conseguir el dinero para poder seguir consumiendo. ¿Qué pasaría si algún día no tuviésemos nada de lo que tenemos? Si uno cree que seria infeliz, debería ir acostumbrándose porque de acá no nos llevamos nada. Nos enfermamos por orden de nuestro “yo” espiritual que al ver que nuestra vida esta malgastándose intenta llamar la atención a través de nuestro cuerpo, y si no oímos sus avisos, que por lo general son varios, abandona el cuerpo como quien se le esta incendiando la casa. Cuando nos enfermamos, tenemos que cambiar para curarnos, no solo nuestras costumbres alimenticias, sino cambiar el rumbo de nuestra vida. Si uno está realmente de espíritu (no solo en apariencia), dando todo a los demás y siendo la mejor versión de uno mismo, difícilmente se enferme, claro que puede morir, que en estos casos no sería mas que un premio, una misión cumplida. Si le tenemos miedo a la muerte es porque algo no estamos haciendo bien en la vida, por lo general es porque estamos siguiendo a nuestro ego que nos inventa necesidades en lugar de abrir los brazos para recibir todo lo que necesitamos. Si uno cree que las cosas le salen mal, o que tiene una especial mala suerte, no es más que un problema de aceptación de lo que nos toca. “Estoy meado por un dinosaurio” me dijo hace poco un amigo que venía de pasar una serie de eventos desafortunados, en realidad tuvo una serie de oportunidades de aceptar lo que le tocaba  que el despreció quejándose de ellas. Probablemente si el primer hecho de la lista hubiese sido tomado con aceptación y humildad, sin sentirse “ofendido” con el universo, el segundo hecho jamás hubiese existido. ¿Qué sucede por ejemplo con la gente que vive en malas condiciones o en la pobreza absoluta? Para mí ahí es donde se ve mas claro lo que nuestro egoísmo genera, no solo esto, el sistema en que vivimos necesita de ellos como fuente fundamental de energía para que sigamos consumiendo. En las villas y zonas excluidas está el reflejo de cómo esta la sociedad hoy en día, esos lugares existen porque hay demasiados egos queriendo cosas y conciencias dispuestas a saciarlos. Aunque en general la gente vive con más solidaridad en lugares pobres que en lugares de ricos. Donde hay menos cosas hay mas conciencia, porque difícilmente haya lugar para ambos. Si se acumulan cosas es mas que nada por falta de conciencia. Que equivocados estamos cuando pensamos que con políticas o estrategias económicas vamos a resolver algo, porque cuando pensamos que resolver algo es ampliar el margen de consumo de la población estamos errados. ¿Cómo va a ser algo bueno que más población se sumerja en el mar consumista y cegador?  Al contrario, un buen gobierno bajaría los niveles de consumo, no obligando a la gente sino convenciéndola, diciéndoles la verdad. Si todos diéramos todo, probablemente nadie tendría más que nadie, no por obligación, sino por voluntad propia. Con “dar todo” me refiero a dar todo, y se puede empezar dando lo que no se este utilizando en este momento, pero si se alcanza un nivel mas alto de fe en el universo, uno puede dar todas sus pertenencias, ya que si uno “vibra” con fe no va a tener necesidad alguna. Pero debemos ser todos, si uno solo no lo hace la armonía se rompe. El comunismo nunca funcionó, entre otras cosas, porque los gobernantes siempre tuvieron más que el resto. El capitalismo da rienda suelta a unos pocos egos que quieren mucho y lo tienen, seguidos de unos egos que también quieren mucho pero tienen poco, entonces viven en desgracia, haciendo todo lo posible por tener un poco mas. Si tienen las herramientas y conocen las artimañas para generar dinero dentro del sistema lo hacen, sino agarran un arma y lo toman de otro modo. De hecho se llegó al punto de que se consume sin siquiera quererlo, sino de manera automática. Cuando tenemos algo guardado porque creemos que lo necesitamos o que en algún momento lo vamos a necesitar, probablemente le estamos negando una necesidad real a otra persona, que precisa eso en este preciso momento. Todo este egoísmo lo podemos ver demostrado físicamente en nuestro planeta, que se degrada día a día, no por casualidad esta degradación creció palmo a palmo con idealización del consumo. Así vamos mal, se nota en el malestar de la gente, en el malestar del planeta y en el bienestar de los egos. La ecuación de cambio es muy simple, no querer nada, dar lo que se tiene y aceptar lo que nos toca. Estoy profundamente convencido de que si uno vive así esta en el camino correcto, pero esto no es un sálvese-quien-pueda como el mundo capitalista-consumista, al contrario lo más importante de todo es ayudar y dar todo para que todos veamos el camino, y de la mano caminemos para el mismo lado. El día en que los ricos y los que quieran tener cosas sean los marginales, vamos a estar en el umbral de la era del nuevo hombre. 

jueves, 26 de septiembre de 2013

La realidad

Para mi la realidad es mucho mas manejable de lo que creemos normalmente. Si logramos conocernos profundamente y seguimos a esos infinitos impulsos, que no son mas que nosotros mismos en un grado absoluto de sinceridad, podemos descubrir que lo que llamamos realidad no es mas que una mezcla de nuestras elecciones y las elecciones de otros humanos, que nos afectan. Y podemos tomar distancia de ella para verla mas clara, como un pintor que da un paso atrás para ver su obra antes de dar una nueva pincelada. Lo mas conveniente de seguir estos viscerales impulsos es que nunca nos vamos a arrepentir de seguirlos, eso si, no hablo de cualquier impulso, hablo de aquellos que están firmes, los insistentes. Pero siempre aparece el miedo, el rey de cabezas, el padre de las dudas que nos hace preferir una realidad impuesta por otros antes de una propia. Pero la realidad nunca es propia de un individuo, es propia cuando se habla de todos los seres que conviven en un espacio físico, porque ahí es donde se desarrolla gran parte de ella. Y es mas fácil espantar una manada de ovejas, que una oveja terca. Y vamos como manada a donde nos dice nuestro perro guardián. Todos tenemos esos impulsos, y siempre son buenos, siempre. No hay gente mala, hay gente demasiado sorda como para escucharse a si mismo. Y muchos nos alejamos de nosotros mismos perdiéndonos en un abismo de ideas de otros. Y perdemos nuestra identidad, le ponemos un bozal a esos ladridos internos que nos dicen algo muy simple: que no nos engañemos a nosotros mismos. Que no lo hagamos a ningún grado, sin tregua, sin tiempos de ventaja. Todos tenemos grabado en nuestro interior lo que tenemos que hacer con ella, cuando creemos que no, solamente estamos bloqueando lo que sabemos que tenemos que hacer. Por supuesto en la mayoría de los casos es el miedo. Hay gente que actúa con miedo y la realidad de miles cambia. Hay gente que pareciera que borró su disco duro, que mató sus impulsos eternos. Y eso complica mas la realidad de todos, pareciera que para lograr el poder en este mundo hay que ir contra la gente, y contra uno mismo. Seguir nuestros impulsos no es solo hacernos un favor a nosotros mismos, es hacerle un favor al resto de la gente, porque la gente que es fiel a si mismo contagia. Como una gripe, los seres sinceros contagian y muchas veces de una manera crónica. Si los pudientes siguieran aquello que tienen mas al fondo que la casa y el auto, los no pudientes también podrían elegir una realidad mejor que la impuesta. La realidad puede cambiar pero no hay que tener miedo.

sábado, 18 de agosto de 2012

No se

Tarde nublada en la ciudad, silencio, poca luz, los pensamientos golpean la ventana y entran sin pedir permiso. La cabeza se traslada aunque no quiere, las cosas parecen tan obvias. Tengo que ordenar las palabras y eso, que ya cansa a la  gente. Pero quiere salir igual, nada importa. Es tan obvio en mi cabeza, que no puedo creer que no sea tan obvio en los demás. Hay que respetar a los demás, no sirve atacar. Pero hay que ser claro y convencer con lo que se dice. No se porque, ni para que. Pero mi cabeza ya está desbordada, y salen sin pedir permiso, como entraron.



  • Cuantas mas veces vayamos al médico mas nos vamos a enfermar, cuantas mas veces hagamos caso a otro menos vamos a ser nosotros mismos, cuantas mas cosas queramos tener mas pobres vamos a sentirnos.



  •  Si nuestro día se reduce a la búsqueda de dinero nuestras búsquedas internas se apagan. La comodidad es el invento mas siniestro del sistema. 



  • Muchos terminan viviendo para saciar las necesidades creadas por el mismo sistema. El miedo a "no tener" domina mentes. Todo lo que necesitamos está ahí, solo es cuestión de compartirlo.



  • La única manera de salir del sistema de consumo es alejarse físicamente, aunque así tampoco se puede salir totalmente. Mientras haya gente que agache la cabeza y que "diga si" a lo impuesto, va a seguir habiendo un sistema de consumo.



  • El hombre es el único animal que destruye su propio hábitat y se supone que es el mas inteligente. Está claro que el camino que estamos siguiendo está errado, pero son muy pocos los que hacen algo por cambiarlo. Solo sabemos que nacemos y que nos dieron un planeta, ¿no sería mas lógico vivir en él sin romper su equilibrio perfecto?



viernes, 17 de agosto de 2012

Inseguridad


El siguiente texto no es una verdad absoluta, tampoco es mi verdad. Es simplemente un pensamiento que quiero trasmitir. Una mirada sobre un tema que genera muchos debates y discusiones entre la gente. No es lo que pienso sino algo que pensé una vez, una teoría arbitraria que puede servir para ver desde otro punto de vista. Creo que las cosas son mucho más complejas de lo que digo en este resumen pero espero que les aporte algo.

Yo creo que el 20% de la población mundial es delincuente. Y no me refiero con delincuente a alguien que rompe la ley de un estado, porque a veces las leyes son demasiado arbitrarias. Considero que una persona comete un delito cuando atenta contra otra persona. Habría que analizar cada caso en particular pero para mí ese porcentaje de la población tiene la “habilidad” de poder hacer mal a otros. Algunos no son delincuentes en la práctica por un tema de personalidad, de coraje, pero sus ideas son las de un delincuente.
Para mí la clave está en la clase social a la que pertenece esa persona que delinque, ya que el poder adquisitivo  y el nivel intelectual juegan un papel fundamental en el tipo de delito que se el sujeto comete (en este caso no voy a referirme a los delitos de tipo sexual porque me parecen que no entran en el análisis que hago, porque sus razones son otras). Sin embargo en todas las clases sociales se mantiene ese 20% de delincuentes.
 En el caso de la clase “alta” los delitos que se comenten están más ligados a la estafa, el fraude, la corrupción. En muchos casos pueden causar muertes, o serios daños a la gente y el medioambiente. Difícilmente una persona que puede robar sin moverse de su escritorio vaya a empuñar un arma, las armas en muchos casos las llevas sus custodios privados. Las razones por las que las personas de este estrato social delinquen son muy diversas y están ligadas a sus ideales, su apego al dinero sin importar los medios y a las ansias de poder. Los delitos causados por la clase alta tienen un gran impacto negativo en la sociedad, pero prácticamente nunca se castigan con la cárcel ya que el poder también trae amparo ante la justicia. Son los delitos no que pasan delante de nuestros ojos pero son los más grandes. Un delincuente de clase alta nunca va a ser la estrella de un programa de “cámaras de seguridad” que se instalan en las ciudades. Ser un delincuente de clase alta termina resultando tentador, más cuando uno está metido en un gobierno, el hambre de poder parece adueñarse de las personas. En general los delitos de la clase alta afectan más a las clases medias y bajas.
La llamada clase media también tiene su 20% de delincuentes. Y también tiene sus delitos particulares. Desde un taxista que le da un billete falso a una anciana hasta una persona que dice ser médico y puede causar la muerte de alguien. En la clase media es más probable que alguien se anime a llevar y usar un arma, ya no hay custodia. Se puede robar mucho dinero a la empresa para la que uno trabaja y no por esto correr riesgo de caer preso, a lo sumo se quedará sin trabajo o le harán una denuncia por estafa que difícilmente nos lleve a la cárcel. Las causas por las que alguien de clase media delinque son miles, cada persona de ese 20% debe tener una diferente. También los delitos de la clase media hacen mucho mal a la sociedad, en especial afectan más a la clase baja, ya que la clase alta esta no es tan vulnerable. La clase media no siempre puede delinquir desde las sombras, muchas veces son descubiertos y enjuiciados pero los métodos de pago de condena son variados.
Por último está la clase baja, la de los delitos que se pagan con encierro. También tiene su 20% de delincuentes pero en son más notorios en el día a día de la sociedad. Porque vemos cuando nos roban, los vemos en los medios de comunicación, y hasta la policía está especialmente abocada a los delitos de la gente este escalafón social. ¿Puede un pobre robar desde un escritorio? Claramente no. En muchos casos tampoco recibió la educación necesaria para poder hacer una estafa o un fraude, entonces encuentra en un arma su medio más idóneo para llevar a cabo sus delitos. Los delitos llevados con un arma en la mano son los que más caros se pagan (y en general los únicos), más allá de que el daño causado sea igual o menor que un delito cometido por otra clase social. Para la justicia es mucho más grave matar a alguien para sacarle un auto, que matar a miles por adulterar un medicamento. Ambos son delitos gravísimos, pero solo el primero de ellos se paga con cárcel. Las cárceles están llenas de gente de clase baja, porque su 20% de delincuentes está más expuesto y al alcance de las fuerzas de seguridad. Hay que analizar las causas por las cuales delinquen: exclusión social, falta de educación u hogar, hambre, adicción a las drogas y otras muchas más. La clase baja termina estando más ligada al delito aunque, al igual que las otras clases sociales, tenga su 20% de delincuentes.
Para mí hay una parte de la sociedad que pareciera tener en sus genes el amor por lo ajeno, esto me resulta difícil de explicar. También creo, que las causas por las que una persona termina delinquiendo están aferradas a su pasado y a su realidad.El sistema de justicia que tenemos solo se dedica (en la práctica) a castigar a los delitos que comente la clase baja, la paradoja  es que la clase baja existe gracias a que es funcional para los mas poderosos.