lunes 16 de marzo de 2009

El Chino


El Chino tiene 47 años pero aparenta muchos mas. Está preso desde hace 11 años y pico por homicidio. Dice que hoy es una persona muy diferente a aquella que salía robar y hasta mató. El sueña con la libertad. No para volver a matar o robar, es más, dice que si pudiera volver el tiempo atrás no haría lo mismo. Está arrepentido. Hace un año aprendió a leer y escribir porque cree que de esa forma va a conseguir un trabajo digno. Pero sabe que sus antecedentes son mas que pesados. Sabe que lo que hizo lo va a marcar de por vida en todos los ámbitos. Pero se ilusiona con que un día la sociedad le de una oportunidad de trabajar. El Chino es una buena persona: retraído, observador, amable. El Chino no es el culpable de la situación de inseguridad actual. Él está preso desde mucho antes. Sin embargo cuando salga en libertad sus antecedentes le van a jugar en contra. El Chino va a buscar trabajo, estoy seguro. Pero sino consigue va a tener que buscar caminos alternativos para ganar plata. Él no quiere volver a robar, pero tampoco va a morir de hambre. El Chino sueña con un futuro lleno de oportunidades pero sabe que a lo sumo, va a tener una.

miércoles 28 de enero de 2009

Dueños de nuestra tierra

Mucha gente dice ser dueña del pedazo de tierra en el que mora. Muchos le pagan a quien dice ser dueño del terreno donde vive. Un anciano escribe un testamento y deja sus propiedades a sus herederos. Curioso es pensar como esa tierra llegó a pertenecer a ese anciano. Pudo haberla comprado o pudo haberla heredado, pero en realidad ese chalet en las sierras nunca fue suyo, ni la quinta de fin de semana, ni el sexto piso del resto de la semana. El abuelo del anciano o su abuelo debió decidir un día que ese terreno le pertenecía. Lo pudo decidir por sus amistades, o por su estrato social o por tener la escopeta mas temida. El suelo americano es y será de los americanos. De los americanos que son americanos antes de que el término América exista. Los reales dueños de la tierra son pobres. Un jovencito que camina dos horas diarias para asistir a una escuela en la Puna no sabe que sus propiedades heredadas lo hacen millonario, ya que su bisabuelo era el real dueño de ese campo que ahora es decorado con alambres. ¿Cómo es posible que la gente que peor vive en nuestro continente sean los dueños reales de toda su extensión?. Iván tiene 7 años y vive en Bolivia. Ivancito es dueño del pueblo donde vende helados para poder comer. Sin embargo nadie se lo reconoce porque no tiene un título de propiedad. Ivancito no sabe todo esto, y vive feliz. Pero tiene que pagar para vivir en el mismo lugar que vivieron cientos de generaciones de su familia. El es un pequeño ejemplo de un fenómeno que se repite una y otra vez en todo nuestro continente. Pero la vida no es tan difícil para todos, menos si uno pertenece a la tribu Benetton del Sur.

viernes 12 de diciembre de 2008

Preso


Estar preso es malísimo. Esta bién que para estar preso hay que hacerle un mal a otro...pero estar preso es muchas veces peor que ese mal hecho. Imaginense vivir en una celda con 30 personas que no conocen, si entre amigos a veces es difícil, encima muchas de esas 30 personas saben que hagan lo que hagan hasta dentro de 10 años por lo menos no van a salir a la calle. Entonces hay que vivir en peligro. Muchos dirán: "que se jodan por chorros", si...creanme que se joden. Y como. En ninguna cárcel conocí un rico, los de clase media los cuento con los dedos de una mano. Entonces...¿los presos están presos por chorros o por pobres? Yo creo que por las dos. Primero por pobres, después por chorros. Muchos también me dirán: "hay mucha gente en la villa que labura"...eso es verdad...entonces...¿por qué muchos se dedican a robar? Se dedican a robar en muchos casos porque son débiles, o por necesidad, o por la droga. En la villa lo normal sería que todos roben...porque vivir ahí genera un resentimiento inmenso, vivir con goteras y sin agua mata hasta la autoestima del mas fuerte. Entonces la gente que vive en la villa y labura son doblemente meritorios de un aplauso. Pero a los que roban no se los puede culpar de ante mano. Porque hay que vivir en la villa. No todos tienen padres que los obliguen a estudiar, en el hipotético caso que tengan ambos padres. En la villa se es madre a los 15, laburante a los 12 y jubilado al entrar al cementerio. El preso muchas veces duerme mejor en la cárcel que en su casa. Y eso no está bien. ¿Por qué nadie se horroriza cuando políticos saqueadores dan discursos en televisión y si cuando un chico de 8 años pide una moneda? Las clases mas altas le tienen miedo a los pobres...¿entonces qué pretenden? Los presos no son santos, pero si son el reflejo de nuestra sociedad. Nosotros permitimos que de acuerdo a la suerte uno pueda nacer con posibilidades de crecer o no. No estoy a favor de los homicidas, ni los tranzas, ni los violadores, ni los delincuentes, ni de nadie. Pero si me parece que la justicia no es justa porque la sociedad no es justa. Estar preso es muy difícil, lo sé porque lo vi en muchos ojos. Ser pobre no se elije. Estar preso tampoco.

martes 9 de diciembre de 2008

La cárcel



El peor castigo que tiene el preso es estar en libertad y que la sociedad sepa que estuvo preso.

El preso le paga a la sociedad y esta le cobra intereses.

El cielo del preso es la calle, el infierno su celda y el purgatorio su clase social.

Cuando un preso sale en libertad nunca se siente libre, sabe que va a volver.

Una visita es la libertad, un llamado telefónico es la libertad, salir en libertad es simplemente pisar la calle.

Cuando la cárcel se transforma en una casa, la libertad es ir de compras.

El preso encuentra todos los sentimientos que fue perdiendo en la calle, pero quedan en la cárcel.

Aunque nunca lo admita el preso jamás duerme tan bien como en la celda.

El preso no termina de sentirse libre hasta que no empuña un arma.

La mitad de las anécdotas que se cuentan dentro de la cárcel son mentira.

La cárcel no esta hecha para meditar sino para pagar.

martes 18 de noviembre de 2008

La edad de las criaturas

Todos sabemos cuando nos vamos a morir. No la fecha exacta, (salvo que seamos extremistas religiosos o amantes de la pasta base), pero si sabemos que no vamos a vivir 200 ó 300 años. Yo se que dentro de los próximos 70 años voy a morir, puede ser ahora o en un geriátrico espacial dentro de varias décadas. Las personas vivimos sabiendo que el día de nuestra muerte se acerca, sin embargo lo tomamos como algo natural. A los 15 años un perro es longevo, un mosquito se jubila a los 15 días y para los 15 en la década de los 90 las chicas se iban a Disney. Hay árboles que viven centenares de años si son bien conservados, en cambio a un girasol por mas que le cantemos todas la tardes va a fallecer en menos de un año. Permanecer durante mas de un siglo en este in-mundo es el sueño de muchos. Algunos pasan por el quirófano y cambian sus órganos para rejuvenecerse, pero hay quienes no buscan una inmortalidad física sino psíquica. Son aquellos que quieren trascender mas que nada por vanidad, para que mucha gente asista a su entierro y se hable de su persona en reuniones sociales. Hay gente que piensa que sus millones les van a servir para coimear al angel portero del paraíso, o que sus anillos de oro harán que la parca se arrodille y los bese. Hay que respetar la edad de las criaturas, de todas ellas. Un chico no puede morir en un tiroteo por cometer un asalto, un anciano no puede pasar sus últimos días en soledad y no se le puede exigir al árbol frutos cuando aún es pequeño. No sabemos si lo que hacemos puede ser lo último que hagamos. A nadie le debe gustar saber que su última acción va a ser ir de cuerpo o sacarse un moco. Sin embargo a mucha gente le pasó. Sabemos nuestra edad y eso es una ventaja, sabemos que mañana vamos a tener menos vida que hoy. Siempre es conveniente lavar los platos a la noche aunque estemos cansados.

lunes 13 de octubre de 2008

Repitiendo

Vivimos repitiendo, y no solo cuando comemos ajo. Hay millones de personas llamadas Michael, George y también hay muchos Carlos (en Argentina mas de los que necesitamos). Pero nadie se llama Mouse, ni José Cuis ni tampoco oí de alguien que se llame simplemente Nombre. Cada uno puede nombrar a su hijo como quiera. Sin embargo en Lanús sigue sin haber ni una persona llamada Edificio. No hay necesidad para repetir tanto los nombres, al contrario, si hay variedad de nombres no van a hacer falta los apellidos. Palabras hay mas que personas. Y si no alcanzan las que hay con pegarle un manotazo al teclado inventamos una nueva. ¿Por qué vamos en "colectivo" a trabajar en vez de en "culectivo"? La arbitrariedad de las palabras es justificable, porque siempre ponerle nombre a las cosas es arbitrario. Pero no hay forma de justificar el uso reiterado de una misma palabra para definir diferentes cosas. No entiendo porque en un banco uno puede sentarse o cobrar un cheque. A veces pienso que es una especie de mecanismo de defensa contra el ataque extranjero que quiere aprender el idioma. Otra razón (a voluntad) no le encuentro. Todo lo repetimos. Nos golpeamos con la misma pared, todo el tiempo. Los vagos repiten de grado, los cinéfilos de pelicula en el cine y los floggers se (arre) pienten de pegarle a los emos. Si sabemos que Tito el de la vuelta tiene mas caro el tomate que Arnaldo el de la otra cuadra, ¿Por qué le compramos tomate a Tito? Si es un carero. Dicen que hay que aprender de los errores, pero también hay que aprender a no repetirlos.

lunes 6 de octubre de 2008

Comesticables y domestibles

Los animales son unos seres muy extraños. Pero mas extraño es el trato que les da el hombre. A algunos los cría, a otros les pone nombre y les brinda un trato cuasi humano, a otros los utiliza para hacer deporte y hasta hay algunos que terminan siendo la cena mas popular de un país. El perro es la mascota mas común de cualquier familia tipo, pero si Damián de Santos Lugares quiere tener una hiena en su patio trasero seguramente la comisión directiva del barrio le abrirá una causa en el Juzgado del Mal Vecino mas cercano. La piel de las chinchillas es muy valiosa entre los costureros, en cambio el local de ropa de merluza duró dos fin de semanas abierto por falta de clientela. ¿Por qué no comerse un mono? Dicen que el Caniche Toy a la criolla es exquisito, pero ningún cheff se atreve a ponerlo entre sus platos de autor, ni siquiera en Palermo Soja. Los gauchos se la pasan arriba de un caballo, los árabes encima de un camello y los senadores arriba nuestro. Pero nadie sale a pasear en león, ni una vueltita. No sé hasta cuando va a haber que esperar para que pongan palomas en los zoológicos y osos polares en los polos de la Plaza de Mayo. Me hubiese encantado que en alguna película de piratas, en lugar de un loro el Capitán lleve en su hombro una cucaracha. Por un lado o por otro, todos los animales son afectados por el hombre. O les talamos la casa, o los metemos en un corral, o los mandamos a la luna. Nosotros también somos animales. No cuesta mucho prender cinco minutos el televisor y comprobarlo. Somos los peores de los animales, porque hacemos todo a nuestro gusto sin pensar en los otros animales de la misma raza. Nunca vi una guerra en un hormiguero, ni un homicidio entre ardillas, ni tampoco vi un juicio por calumnias e injurias entre cotorras. A veces utilizamos el término animal para descalificar al prójimo, pero debería ser al contrario. Aprendamos de los animales, seamos mas burros. Aunque los cuervos sigan siendo cuervos.