martes, 23 de diciembre de 2014

El Camino

Todas las personas que experimentaron una situación extrema, es decir, donde su vida o la de algún ser cercano corría riesgo, entenderán si digo que las cosas materiales no valen nada. Por lo general en ese tipo de situaciones hacemos una escala de valores que no es demasiado similar a la diaria, ya que al vernos en peligro lo único que importa es estar bien y vivo. A una persona que le dieron días de vida no creo que le importe si el cartero le entrega tarde ese maravilloso objeto comprado por internet ni creo que un suicida en el aire se ponga mal al divisar desde su vuelo como le roban el stereo del auto, es decir, lo material pierde valor cuando nuestro “yo” orgánico se ve en riesgo de ser abandonado por nuestro “yo” espiritual. Cuando nuestro “yo” de carne ve que está cerca de empezar a descomponerse se olvida de los placeres y los lujos, porque se da cuenta que en realidad el “yo” que importaba en el asunto era el otro, el inorgánico. Vivimos olvidándonos que cada segundo puede ser el último, y esto no es ser fatalista, porque mueren todos los días personas de todas las edades. Si uno realmente esta convencido que la conciencia trasciende lo orgánico y continúa existiendo después de lo que conocemos por “vida”, debería poder vivir la vida con plena tranquilidad y dando lo mejor de sí para el bienestar de los demás. Con los demás me refiero a todas aquellas personas que la vida nos pone en el camino, y con dar lo mejor por ellos no solo me refiero a dar una ayuda material, sino que también brindar una versión plena de uno mismo. En algunos casos puede ser decir unas palabras de aliento, en otros una simple mirada a los ojos y hay veces que hay que compartir el techo con un extraño. No me caben dudas de que si todos viviéramos así, la tierra sería un lugar muy diferente. Dar todo lo que uno tiene también significa recibir todo lo que uno necesita en el momento que lo necesita. Es decir que, si uno se ocupa de dar no debe preocuparse por lo que quiere tener. Primero porque naturalmente uno deja de querer cuando empieza a dar todo, querer cosas en un mundo donde lo mejor que le puede a uno pasar es dar, suena un poco ridículo. Entonces, si uno da, sin esperar nada recibe todo, y todo es exactamente lo que uno necesita, no lo que se quiere ni lo que anhela, sino simplemente lo que necesita. Si en cambio, uno se preocupa por tener lo que quiere, probablemente no reciba lo que necesita, ni tampoco lo van a recibir las personas que se crucen él o ella. Si uno utiliza su tiempo para conseguir cosas materiales utiliza su tiempo en vano, porque las cosas materiales que uno realmente necesita, llegan solas si se confía en que van a llegar. Pero uno no puede saber que es lo que le va a llegar, porque por general los humanos confundimos lo que necesitamos con lo que nos dicen que necesitamos o por lo que creemos que necesitamos. La vida puede ser muy fácil de vivir si uno simplemente acepta las cosas que le suceden como lo que uno necesita en ese momento. Lo que necesitamos puede ser millones de cosas desde un golpe en la cabeza  o ganarnos una rifa hasta que nuestro cuerpo muera. Pero las cosas no funcionan si uno se queda sentado en la puerta de su casa esperando que le llueva comida, para empezar no hay que olvidarse de dar, no solo cosas sino todo nuestro ser. Suena difícil y  es difícil, pero a medida que uno lo práctica resulta cada vez más sencillo. En este camino, hay varios “peligros” o tentaciones que debemos esquivar, sean materiales o no. Las cosas materiales pasaron a ser la gran distracción de la actualidad, el creer que vamos a estar mejor teniendo más o mejores cosas, el consumo es el ídolo que se adora en estos tiempos. Siempre queremos algo más, todo para callar a ese “yo” espiritual que nos pide que le brindemos nuestra energía en lugar de gastarla en conseguir el dinero para poder seguir consumiendo. ¿Qué pasaría si algún día no tuviésemos nada de lo que tenemos? Si uno cree que seria infeliz, debería ir acostumbrándose porque de acá no nos llevamos nada. Nos enfermamos por orden de nuestro “yo” espiritual que al ver que nuestra vida esta malgastándose intenta llamar la atención a través de nuestro cuerpo, y si no oímos sus avisos, que por lo general son varios, abandona el cuerpo como quien se le esta incendiando la casa. Cuando nos enfermamos, tenemos que cambiar para curarnos, no solo nuestras costumbres alimenticias, sino cambiar el rumbo de nuestra vida. Si uno está realmente de espíritu (no solo en apariencia), dando todo a los demás y siendo la mejor versión de uno mismo, difícilmente se enferme, claro que puede morir, que en estos casos no sería mas que un premio, una misión cumplida. Si le tenemos miedo a la muerte es porque algo no estamos haciendo bien en la vida, por lo general es porque estamos siguiendo a nuestro ego que nos inventa necesidades en lugar de abrir los brazos para recibir todo lo que necesitamos. Si uno cree que las cosas le salen mal, o que tiene una especial mala suerte, no es más que un problema de aceptación de lo que nos toca. “Estoy meado por un dinosaurio” me dijo hace poco un amigo que venía de pasar una serie de eventos desafortunados, en realidad tuvo una serie de oportunidades de aceptar lo que le tocaba  que el despreció quejándose de ellas. Probablemente si el primer hecho de la lista hubiese sido tomado con aceptación y humildad, sin sentirse “ofendido” con el universo, el segundo hecho jamás hubiese existido. ¿Qué sucede por ejemplo con la gente que vive en malas condiciones o en la pobreza absoluta? Para mí ahí es donde se ve mas claro lo que nuestro egoísmo genera, no solo esto, el sistema en que vivimos necesita de ellos como fuente fundamental de energía para que sigamos consumiendo. En las villas y zonas excluidas está el reflejo de cómo esta la sociedad hoy en día, esos lugares existen porque hay demasiados egos queriendo cosas y conciencias dispuestas a saciarlos. Aunque en general la gente vive con más solidaridad en lugares pobres que en lugares de ricos. Donde hay menos cosas hay mas conciencia, porque difícilmente haya lugar para ambos. Si se acumulan cosas es mas que nada por falta de conciencia. Que equivocados estamos cuando pensamos que con políticas o estrategias económicas vamos a resolver algo, porque cuando pensamos que resolver algo es ampliar el margen de consumo de la población estamos errados. ¿Cómo va a ser algo bueno que más población se sumerja en el mar consumista y cegador?  Al contrario, un buen gobierno bajaría los niveles de consumo, no obligando a la gente sino convenciéndola, diciéndoles la verdad. Si todos diéramos todo, probablemente nadie tendría más que nadie, no por obligación, sino por voluntad propia. Con “dar todo” me refiero a dar todo, y se puede empezar dando lo que no se este utilizando en este momento, pero si se alcanza un nivel mas alto de fe en el universo, uno puede dar todas sus pertenencias, ya que si uno “vibra” con fe no va a tener necesidad alguna. Pero debemos ser todos, si uno solo no lo hace la armonía se rompe. El comunismo nunca funcionó, entre otras cosas, porque los gobernantes siempre tuvieron más que el resto. El capitalismo da rienda suelta a unos pocos egos que quieren mucho y lo tienen, seguidos de unos egos que también quieren mucho pero tienen poco, entonces viven en desgracia, haciendo todo lo posible por tener un poco mas. Si tienen las herramientas y conocen las artimañas para generar dinero dentro del sistema lo hacen, sino agarran un arma y lo toman de otro modo. De hecho se llegó al punto de que se consume sin siquiera quererlo, sino de manera automática. Cuando tenemos algo guardado porque creemos que lo necesitamos o que en algún momento lo vamos a necesitar, probablemente le estamos negando una necesidad real a otra persona, que precisa eso en este preciso momento. Todo este egoísmo lo podemos ver demostrado físicamente en nuestro planeta, que se degrada día a día, no por casualidad esta degradación creció palmo a palmo con idealización del consumo. Así vamos mal, se nota en el malestar de la gente, en el malestar del planeta y en el bienestar de los egos. La ecuación de cambio es muy simple, no querer nada, dar lo que se tiene y aceptar lo que nos toca. Estoy profundamente convencido de que si uno vive así esta en el camino correcto, pero esto no es un sálvese-quien-pueda como el mundo capitalista-consumista, al contrario lo más importante de todo es ayudar y dar todo para que todos veamos el camino, y de la mano caminemos para el mismo lado. El día en que los ricos y los que quieran tener cosas sean los marginales, vamos a estar en el umbral de la era del nuevo hombre. 

jueves, 26 de septiembre de 2013

La realidad

Para mi la realidad es mucho mas manejable de lo que creemos normalmente. Si logramos conocernos profundamente y seguimos a esos infinitos impulsos, que no son mas que nosotros mismos en un grado absoluto de sinceridad, podemos descubrir que lo que llamamos realidad no es mas que una mezcla de nuestras elecciones y las elecciones de otros humanos, que nos afectan. Y podemos tomar distancia de ella para verla mas clara, como un pintor que da un paso atrás para ver su obra antes de dar una nueva pincelada. Lo mas conveniente de seguir estos viscerales impulsos es que nunca nos vamos a arrepentir de seguirlos, eso si, no hablo de cualquier impulso, hablo de aquellos que están firmes, los insistentes. Pero siempre aparece el miedo, el rey de cabezas, el padre de las dudas que nos hace preferir una realidad impuesta por otros antes de una propia. Pero la realidad nunca es propia de un individuo, es propia cuando se habla de todos los seres que conviven en un espacio físico, porque ahí es donde se desarrolla gran parte de ella. Y es mas fácil espantar una manada de ovejas, que una oveja terca. Y vamos como manada a donde nos dice nuestro perro guardián. Todos tenemos esos impulsos, y siempre son buenos, siempre. No hay gente mala, hay gente demasiado sorda como para escucharse a si mismo. Y muchos nos alejamos de nosotros mismos perdiéndonos en un abismo de ideas de otros. Y perdemos nuestra identidad, le ponemos un bozal a esos ladridos internos que nos dicen algo muy simple: que no nos engañemos a nosotros mismos. Que no lo hagamos a ningún grado, sin tregua, sin tiempos de ventaja. Todos tenemos grabado en nuestro interior lo que tenemos que hacer con ella, cuando creemos que no, solamente estamos bloqueando lo que sabemos que tenemos que hacer. Por supuesto en la mayoría de los casos es el miedo. Hay gente que actúa con miedo y la realidad de miles cambia. Hay gente que pareciera que borró su disco duro, que mató sus impulsos eternos. Y eso complica mas la realidad de todos, pareciera que para lograr el poder en este mundo hay que ir contra la gente, y contra uno mismo. Seguir nuestros impulsos no es solo hacernos un favor a nosotros mismos, es hacerle un favor al resto de la gente, porque la gente que es fiel a si mismo contagia. Como una gripe, los seres sinceros contagian y muchas veces de una manera crónica. Si los pudientes siguieran aquello que tienen mas al fondo que la casa y el auto, los no pudientes también podrían elegir una realidad mejor que la impuesta. La realidad puede cambiar pero no hay que tener miedo.

sábado, 18 de agosto de 2012

No se

Tarde nublada en la ciudad, silencio, poca luz, los pensamientos golpean la ventana y entran sin pedir permiso. La cabeza se traslada aunque no quiere, las cosas parecen tan obvias. Tengo que ordenar las palabras y eso, que ya cansa a la  gente. Pero quiere salir igual, nada importa. Es tan obvio en mi cabeza, que no puedo creer que no sea tan obvio en los demás. Hay que respetar a los demás, no sirve atacar. Pero hay que ser claro y convencer con lo que se dice. No se porque, ni para que. Pero mi cabeza ya está desbordada, y salen sin pedir permiso, como entraron.



  • Cuantas mas veces vayamos al médico mas nos vamos a enfermar, cuantas mas veces hagamos caso a otro menos vamos a ser nosotros mismos, cuantas mas cosas queramos tener mas pobres vamos a sentirnos.



  •  Si nuestro día se reduce a la búsqueda de dinero nuestras búsquedas internas se apagan. La comodidad es el invento mas siniestro del sistema. 



  • Muchos terminan viviendo para saciar las necesidades creadas por el mismo sistema. El miedo a "no tener" domina mentes. Todo lo que necesitamos está ahí, solo es cuestión de compartirlo.



  • La única manera de salir del sistema de consumo es alejarse físicamente, aunque así tampoco se puede salir totalmente. Mientras haya gente que agache la cabeza y que "diga si" a lo impuesto, va a seguir habiendo un sistema de consumo.



  • El hombre es el único animal que destruye su propio hábitat y se supone que es el mas inteligente. Está claro que el camino que estamos siguiendo está errado, pero son muy pocos los que hacen algo por cambiarlo. Solo sabemos que nacemos y que nos dieron un planeta, ¿no sería mas lógico vivir en él sin romper su equilibrio perfecto?



viernes, 17 de agosto de 2012

Inseguridad


El siguiente texto no es una verdad absoluta, tampoco es mi verdad. Es simplemente un pensamiento que quiero trasmitir. Una mirada sobre un tema que genera muchos debates y discusiones entre la gente. No es lo que pienso sino algo que pensé una vez, una teoría arbitraria que puede servir para ver desde otro punto de vista. Creo que las cosas son mucho más complejas de lo que digo en este resumen pero espero que les aporte algo.

Yo creo que el 20% de la población mundial es delincuente. Y no me refiero con delincuente a alguien que rompe la ley de un estado, porque a veces las leyes son demasiado arbitrarias. Considero que una persona comete un delito cuando atenta contra otra persona. Habría que analizar cada caso en particular pero para mí ese porcentaje de la población tiene la “habilidad” de poder hacer mal a otros. Algunos no son delincuentes en la práctica por un tema de personalidad, de coraje, pero sus ideas son las de un delincuente.
Para mí la clave está en la clase social a la que pertenece esa persona que delinque, ya que el poder adquisitivo  y el nivel intelectual juegan un papel fundamental en el tipo de delito que se el sujeto comete (en este caso no voy a referirme a los delitos de tipo sexual porque me parecen que no entran en el análisis que hago, porque sus razones son otras). Sin embargo en todas las clases sociales se mantiene ese 20% de delincuentes.
 En el caso de la clase “alta” los delitos que se comenten están más ligados a la estafa, el fraude, la corrupción. En muchos casos pueden causar muertes, o serios daños a la gente y el medioambiente. Difícilmente una persona que puede robar sin moverse de su escritorio vaya a empuñar un arma, las armas en muchos casos las llevas sus custodios privados. Las razones por las que las personas de este estrato social delinquen son muy diversas y están ligadas a sus ideales, su apego al dinero sin importar los medios y a las ansias de poder. Los delitos causados por la clase alta tienen un gran impacto negativo en la sociedad, pero prácticamente nunca se castigan con la cárcel ya que el poder también trae amparo ante la justicia. Son los delitos no que pasan delante de nuestros ojos pero son los más grandes. Un delincuente de clase alta nunca va a ser la estrella de un programa de “cámaras de seguridad” que se instalan en las ciudades. Ser un delincuente de clase alta termina resultando tentador, más cuando uno está metido en un gobierno, el hambre de poder parece adueñarse de las personas. En general los delitos de la clase alta afectan más a las clases medias y bajas.
La llamada clase media también tiene su 20% de delincuentes. Y también tiene sus delitos particulares. Desde un taxista que le da un billete falso a una anciana hasta una persona que dice ser médico y puede causar la muerte de alguien. En la clase media es más probable que alguien se anime a llevar y usar un arma, ya no hay custodia. Se puede robar mucho dinero a la empresa para la que uno trabaja y no por esto correr riesgo de caer preso, a lo sumo se quedará sin trabajo o le harán una denuncia por estafa que difícilmente nos lleve a la cárcel. Las causas por las que alguien de clase media delinque son miles, cada persona de ese 20% debe tener una diferente. También los delitos de la clase media hacen mucho mal a la sociedad, en especial afectan más a la clase baja, ya que la clase alta esta no es tan vulnerable. La clase media no siempre puede delinquir desde las sombras, muchas veces son descubiertos y enjuiciados pero los métodos de pago de condena son variados.
Por último está la clase baja, la de los delitos que se pagan con encierro. También tiene su 20% de delincuentes pero en son más notorios en el día a día de la sociedad. Porque vemos cuando nos roban, los vemos en los medios de comunicación, y hasta la policía está especialmente abocada a los delitos de la gente este escalafón social. ¿Puede un pobre robar desde un escritorio? Claramente no. En muchos casos tampoco recibió la educación necesaria para poder hacer una estafa o un fraude, entonces encuentra en un arma su medio más idóneo para llevar a cabo sus delitos. Los delitos llevados con un arma en la mano son los que más caros se pagan (y en general los únicos), más allá de que el daño causado sea igual o menor que un delito cometido por otra clase social. Para la justicia es mucho más grave matar a alguien para sacarle un auto, que matar a miles por adulterar un medicamento. Ambos son delitos gravísimos, pero solo el primero de ellos se paga con cárcel. Las cárceles están llenas de gente de clase baja, porque su 20% de delincuentes está más expuesto y al alcance de las fuerzas de seguridad. Hay que analizar las causas por las cuales delinquen: exclusión social, falta de educación u hogar, hambre, adicción a las drogas y otras muchas más. La clase baja termina estando más ligada al delito aunque, al igual que las otras clases sociales, tenga su 20% de delincuentes.
Para mí hay una parte de la sociedad que pareciera tener en sus genes el amor por lo ajeno, esto me resulta difícil de explicar. También creo, que las causas por las que una persona termina delinquiendo están aferradas a su pasado y a su realidad.El sistema de justicia que tenemos solo se dedica (en la práctica) a castigar a los delitos que comente la clase baja, la paradoja  es que la clase baja existe gracias a que es funcional para los mas poderosos.

jueves, 31 de mayo de 2012

El hombre no sabe nada


El hombre no sabe nada. No sabe realmente como llegó a este planeta, no sabe que hay después de su muerte, no sabe ni siquiera si el día de mañana va a seguir existiendo. Muchos están convencidos que si saben estas respuestas, y como no pueden comprobarlo de ninguna manera “clásica”, dan lugar a la llamada “fe”. Yo respeto profundamente a la gente que adopta una religión para practicar, pero realmente no comprendo cómo pueden creer tan profundamente en algo que simplemente leyeron o les contaron. Las religiones se basan en escrituras y dichos de épocas en que se creía que la tierra era plana. Debe haber miles de creencias diferentes en el mundo y todas ellas creen tener la verdad. Hay una posibilidad en miles que uno haya elegido (o le hayan impuesto) la religión correcta (esto si uno cree en una verdad única). Me cuesta infinidades creer en que una religión es dueña de la verdad. En nombre de casi todas las religiones se mató gente, o se hizo la vista gorda sobre las matanzas ajenas. Hay muchas religiones que tienen enseñanzas positivas para la vida de la gente y mientras le ayude a vivir mejor, el rol de la religión creo que muy bueno. Pero cuando la religión se adueña de la verdad es cuando empiezan los problemas. ¿En nombre de cuantos dioses se habrá matado gente? ¿Existe alguno? El hombre siempre necesito una figura extra humana para dominar al hombre, con esto no niego que pueda existir (todo lo contrario, creo que todo puede ser), el tema es el uso que se le da mediante la religión.  Yo me detuve a pensar muchas veces sobre la razón de nuestra existencia en el mundo. Para mi alguien o algo nos creó. Y nos rodeó de algo tan maravilloso como la naturaleza. Tenemos un planeta lleno de secretos increíbles, la naturaleza funciona a la perfección, cada especie cumple su lugar en el ecosistema y gracias a esto todo funciona en armonía. Todas las especies menos el hombre, quien últimamente está haciendo cada vez más lo contrario. La naturaleza existe para que la veamos y la copiemos, con esto me refiero a jugar el papel que nos toca para que el medioambiente continúe su normal funcionamiento. Para todas las religiones la naturaleza es un regalo de dios, ¿por qué no la cuidamos? ¿Hay algo más importante que cuidar un regalo que nos dió el mismísimo dios( o pachamama o lo que sea) ?  Tantas cosas que son pecado…¿por qué no es pecado comprar algo innecesario para la subsistencia y que su fabricación produce un daño a la naturaleza? Puede que sea porque los libros de la religión se escribieron antes de que se conozca el petróleo. El hombre se transformó en un ser que parece de otro planeta gracias a su ambición material. El hombre que vive en la naturaleza (o los pocos que quedan) tiene una infinidad menos de problemas físicos, puede que mueran más jóvenes en algunos casos pero si a la muerte la vemos como parte del ciclo de vida, esto nada de malo tiene. No hace falta vivir más de lo que la naturaleza diga que hay que vivir. Mas años no significan nada más que un poco más de tiempo sin respuestas (o con preguntas). 

miércoles, 7 de marzo de 2012

"Justicia"

Entre todas las mentiras que nos cuentan desde arriba, hay una que me parece la mayor o al menos la mas visible (siempre y cuando uno quiera ver). Es la mal llamada justicia, y con esto me refiero a "justicia" como una institución que imparte justicia. No solo las leyes están mal, sino que se aplican aun peor. Los mas grandes delincuentes tienen un halo de poder que les permite vivir impunes mientras los menos poderosos pueblan las cárceles. Esto pasa delante de nuestras narices y seguimos llamando justicia a la justicia. No es ninguna novedad que desde la existencia de la política la justicia se pone una camiseta del gobernante de turno para sobrevivir, los que no lo hacen pueden pagar caro, pero nadie quiere perder un puesto laboral en la justicia. Un pobre tiene que esperar el juicio dentro de la cárcel por el solo hecho de ser pobre. Un rico espera en su casa mientras hace todos los arreglos para que ese juicio sea de ficción. También hay leyes medievales que se "meten" en la vida de la gente aun cuando no hay un tercero (o segundo) afectado. Aunque todos sepan que un juez está arreglado se respeta lo que este dice. No digo que todos en la justicia sean corruptos, los hay honestos pero aplican una ley que muchas veces está errada. Los jueces son como reyes que pueden quedarse eternamente en su escritorio, por eso muchas veces su visión de la vida es "anticuada". La justicia es la institución que menos cambia, y creo que se porque: para eso habría que pedirle permiso a ella.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El Evento*

El día había llegado. En el pueblo se respiraba un aire diferente, desde hacia ya varios días no se hablaba de otra cosa. Cuando el sol empezó a asomar ya nadie dormía. Esa noche solo durmieron los más jovencitos y los más ancianos, la franja de edad más racional no pudo pegar un ojo. Nadie creía que todo lo que se decía fuera a ser cierto, pero hasta que no llegó el día la duda existió en todos. La radio local hizo una vigilia única con dos días al aire de corrido, cosa que jamás había sucedido. Aunque fue un martes nadie trabajó, no había transporte público ni kiosco abierto, sacando la gente que trabajaba en El Evento nadie hizo otra cosa que no fuese asistir a él.

Hacia quince décadas que se había jurado realizar El Evento, no se podía suspender y faltar el respeto a las convicciones de los abuelos, y menos del Gran Padre. Los escritos del Libro decían que el Gran Padre durmió un lustro junto a los pumas en el medio del monte, y allí le fueron trasmitidos todos los capítulos y hasta el prólogo. Las fechas eran claras: ciento cincuenta primaveras luego de la vuelta del Gran Padre de su aislamiento voluntario debían realizar El Evento.

Entre otras muchas cosas irracionales el Libro decía que el Gran Padre había jugado un partido de fútbol junto a veintiún pumas, y así se ganó el respeto de los animales. Al irse de la manada el Gran Padre hizo un juramento a los pumas: los humanos le iban a dar la oportunidad a uno de su especie de jugar un partido y poder ser aceptado. Esto iba a suceder un siglo y medio después de realizada la promesa.

El Gran Padre murió, como toda la gente que alguna vez lo conoció en persona. Pero la creencia en sus enseñanzas era absoluta entre la gente, el Libro era sagrado para todos. El día había llegado, el partido tenía que jugarse para que las creencias tuvieran sentido. El puma estaba enjaulado hacía como un mes, tenía la mirada perdida probablemente porque, como decía el Libro, no había sido alimentado durante su cautiverio de 30 días.

Todo el mundo estaba nervioso, aunque los jugadores de ambos equipos eran los que más. El arbitro tuvo un ataque de pánico en el vestuario e intento simular un paro cardíaco pero fue descubierto y obligado a dirigir el encuentro. Faltaba media hora para las quince, horario en que debía comenzar el partido. La capacidad del estadio estaba ampliamente superada pero no había quien lo controle, todo el mundo quería estar bien ubicado para cuando empezara, hasta los policías y los que cortaban entradas.

Cuando faltaban cinco minutos para el horario los once rivales y los diez compañeros del puma salieron a la cancha y el estadio enmudeció. Sonaron trompetas por los altos parlantes y una gran jaula cargada por varios hombres fue depositada en el círculo central del campo de juego. Allí dentro había un puma adulto famélico. Tres jugadores intentaron salir corriendo pero el resto del equipo los detuvo. Los corazones latían tan fuerte se podían escuchar desde las tribunas. El referí fue conducido a punta de pistola hasta el centro para que diera comienzo al juego. Pero antes se debía soltar al puma. Y se lo soltó. La primer reacción del felino fue quedarse quieto mirando hacía todos lados, esto le dio tiempo a toda la gente que no jugaba de retirarse del césped. Un jugador del equipo del puma, que lucía una pequeña capa del mismo azul que el resto de sus compañeros humanos, se acercó con la pelota en sus manos hacía el animal para dar el puntapié inicial. Cuando el joven jugador se puso a una distancia poco prudente del puma fue atacado con gran velocidad, segundos mas tarde yacía muerto en el piso sin un pedazo de cuello. El puma enloqueció y comenzó a atacar a cuanto jugador se le cruzaba, el campo de juego se transformó en una carnicería, pero nadie atinaba a interrumpir la cacería del felino. La gente en la tribuna estaba muda, las madres de los jugadores lloraban desconsoladamente. Pero ellos estaban cumpliendo lo que decía el Libro, lo que les habían enseñado desde que eran muy pequeños. Las cosas tenían que ser así. Varios jugadores fueron comidos vivos ante la mirada de todos.

El saldo que dejó El Evento fue de siete muertos y diez heridos graves. Luego de los noventa minutos de partido, aunque en el entretiempo el puma y los cadáveres no fueron al vestuario, se volvió a encerrar al puma que ahora distaba mucho de tener hambre. Del Evento no se habló más durante mucho tiempo. Recién varias décadas después los que habían asistido cuando eran muy chicos volvieron a hablar sobre él, pero las historias que contaban distaban mucho de ser verídicas. Los ancianos contaban que el puma había hecho un gol sobre la hora y su equipo había ganado. Esta falsa historia fue escrita en el Libro, sumando un nuevo capítulo. El día del Evento es feriado desde entonces y todo el pueblo lo recuerda con una fiesta en el estadio. Los chicos se disfrazan de puma y juegan a recrear el momento en que el puma metió el gol. Claro, como no van a festejar si aquel día sucedió algo tan maravilloso.